I
Durante la escena de la Petición de Mano,
cuando El Padre le ofrece al Novio una copa...
EL PADRE (al Novio).- ¿Vino?
LA MADRE.- No lo prueba.
UN ESPECTADOR (gritando a todo pulmón).- ¡Ah, qué suegrita!
(Risas del público de Jiquilpan)
II
...y ¿qué hace el espectador con lo que le pasa en el Teatro?
Al terminar la función de Bodas de Sangre,
una señora
muy muy muy gordita
se acerca al camerino:
Viene llorando.
-Es que me identifico tanto con usted... -me dice, refiriéndose al personaje de La Madre-
Es que me llegó tanto, que tuve que venir aquí atrás para decírselo...
para decirles cómo me siento...
-y abraza a todos los actores,
y me abraza,
me abraza entrañablemente.
me abraza entrañablemente.
Y yo la abrazo
y ella sigue llorando.
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Cuando ha terminado Bodas de Sangre,
Chepo -nuestro compañero técnico-
ve a un señor mayor llorar en el Teatro,
un señor que llora en su butaca.
Chepo se acerca al señor,
le da unas cálidas palmaditas en la espalda
y le dice
"Señor, que tenga usted buena noche".
III
De la "peripecia" del espectador
La función da inicio con bastante dispersión:
con mucho ruido y movimiento entre el público,
con la gente que llega tarde al teatro y camina por los pasillos.
Los espectadores siguen entrando ya comenzada la función,
la gente conversa,
suenan celulares,
se escuchan los celofanes de papas y chocolates,
la plática de la chaviza durante la primera escena...
Ya pasadas las tres primeras escenas,
se percibe que los espectadores se "divierten":
como en el cine...
se ríen, y disfrutan.
Piensan que han venido a pasar el rato,
y se ríen con ligereza de la situación.
y se ríen con ligereza de la situación.
Al terminar el Segundo Acto,
cuando La Novia y Leonardo han huido...
se escucha en el público una exclamación:
UN ESPECTADOR (descubriendo que La Novia se ha fugado con "el otro", dejando plantado al Novio).- "Tsssssssssssssssss"
El público intuye que se trata de otra cosa,
que esto no es una comedia,
ni una telenovela,
ni una telenovela,
que la cosa es grave...
En el Acto Tercero,
los dos rivales se dan muerte,
el público aplaude,
y al aplauso sigue un absoluto silencio
que se extiende hasta el final de la obra.
La muerte le cae de sopetón al público:
no se la esperaban,
no se imaginaban que vinieron a ver una tragedia.
Al término de la obra,
las mujeres del público también lloran.
El silencio sepulcral invade el teatro.
Hemos vivido, en la función del hoy,
la peripecia de los espectadores:
Llegaron comiendo papitas
y salieron del Teatro transformados,
habiendo vivido en carne propia
el "cambio de fortuna".
la peripecia de los espectadores:
Llegaron comiendo papitas
y salieron del Teatro transformados,
habiendo vivido en carne propia
el "cambio de fortuna".








